Descripción
El carácter cultural de Ibiza es el resultado de una continua superposición de culturas a lo largo de la historia: fenicios, romanos y cartagineses que fundaron los cimientos de la isla, un enclave de gran valor estratégico en el Mediterráneo. La diversidad de culturas sigue caracterizando la isla, la cual cuenta con un patrimonio cultural rico y desconocido fuera de la misma.
El 14 de diciembre de 1999 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el recinto amurallado de Dalt Vila, la Necrópolis de Puig des Molins, el poblado fenicio de Sa Caleta y las praderas de posidonia oceánica del Parque Natural de Las Salinas.
Recinto amurallado de Dalt Vila: En la ciudad de Ibiza siempre ha habido murallas, en época clásica y en textos medievales se describen como fuertes y poderosas, pero a partir del siglo XV ya no son útiles para la defensa ante la modernización de las armas de guerra.
Así pues, Carlos I y Felipe II, en su política de defensa del Mediterráneo, se vieron obligados a convertir las antiguas murallas medievales de la ciudad en el baluarte mejor defendido del Mediterráneo Occidental.
El proyecto fue diseñado por el ingeniero Giovan Battista Calvi y posteriormente modificado y ampliado por Giacomo Paleazzo Fratin.
La necropolis de Puig des Molins: El yacimiento arqueológico de Puig des Molins es, con 50.000 metros cuadrados de superficie, la necrópolis más amplia y mejor conservada de toda la cultura fenicio-púnica. Se conservan unos 3.500 hipogeos aproximadamente, que son unas cámaras subterráneas donde los cuerpos inhumanos eran acompañados de utensilios y herramientas para la otra vida.
El museo posee muchas obras que se pueden admirar entre otros objetos de cristal y metales, destacando como icono la terracota de tradición griega helenística que representa el busto femenino de la diosa Tanit.
Poblado fenicio de Sa Caleta: A través del mar llegaron los fenicios, que se instalaron en los alrededores del paraje natural que forma el Parque Natural de Ses Salines, dentro del municipio de San José. El origen de Sa Caleta puede remontarse al siglo VIII a.C. y fue a partir de entonces cuando se instalaron de forma progresiva hasta convertir todo el espacio aprovechable en un gran núcleo urbano.
La presencia de la milenaria industria salinera, con todo su valor histórico, cultural y socioeconómico, añade además una singularidad de gran belleza y relevancia, perfectamente integrada en los ecosistemas naturales.
Praderas de posidonia, resrva natural de Ses Salines: La claridad y la pureza de las aguas de las Islas Pitiusas (Ibiza y Formentera) son producto de las extensas praderas de posidonias y buen estado de conservación. Su existencia favorece la diversidad de comunidades biológicas muy bien cuidadas, algunas de gran interés científico por su rareza en el Mediterráneo Occidental. Además, recoge una rica biodiversidad que actúa como criadero de numerosas especies.
Si comparamos los valores de la producción primaria de la posidonia con la de un bosque europeo podemos apreciar el alto rendimiento que obtienen las praderas de posidonia: 1 hectárea de bosque produce 12 toneladas de oxígeno al día, mientras que la posidonia genera 21 toneladas.
Conozca a través de nuestros servicios este maravilloso patrimonio siempre al mejor precio y sin hacer colas.